Coronel Bob Stewart: El Reino Unido tiene el deber moral de romper el estancamiento mortal de Venezuela - Diario Suspenso | Últimas Noticias de Venezuela

Coronel Bob Stewart: El Reino Unido tiene el deber moral de romper el estancamiento mortal de Venezuela

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El coronel Robert Alexander Stewart es un político británico y miembro del Parlamento de Beckenham desde 2010, también forma parte del Partido Conservador; es además exoficial del ejército británico y comandante de las Naciones Unidas en Bosnia.

Stewart publicó en el Daily Express un análisis sobre la situación política y social que atraviesa Venezuela. Recalcó que "Estados Unidos ha liderado la acusación de las naciones occidentales de respaldar a Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional liderada por la oposición (...) Mientras tanto, el presidente Nicolás Maduro continúa controlando los mecanismos del Estado, desde el poder judicial hasta la policía. Dentro de Venezuela, no hay duda de quién está a cargo. Es por eso que necesitamos un enfoque nuevo y visionario para desbloquear el estancamiento mortal", opinó.

Hizo énfasis al recordar las cifras reportadas por la encuestadora Datanálisis, según las cuales el índice de aprobación del opositor Juan Guaidó han caído del 60 por ciento en febrero pasado a poco más del 25 por ciento. Y destacó que, por el contrario, la administración del presidente Nicolás Maduro se ve reforzada por el hecho de que ganó la reelección en 2018 con el 68 por ciento de los votos.

En sus palabras, lo que necesita el país para superar el “estancamiento” que vive actualmente, es “un líder audaz, valiente y emprendedor, uno que esté dispuesto a estar fuera de sintonía con el cauteloso consenso occidental”.

Acá las conclusiones:

La República Bolivariana de Venezuela está de rodillas, deprimida por las sanciones y paralizada por la caída de los precios mundiales del petróleo. La interferencia externa en sus asuntos nacionales sigue causando estragos en la estabilidad y el sentido de autodeterminación del país. Estados Unidos ha liderado la carga de naciones occidentales que respaldan a Juan Guaidó, diputado a la Asamblea Nacional y autoproclamado presidente de la nación.

Mientras tanto, el presidente Nicolás Maduro continúa controlando los mecanismos del Estado, desde el Poder Judicial, hasta la policía. Dentro de Venezuela, no hay duda de quién está a cargo. Es por eso que necesitamos un enfoque nuevo y visionario para desbloquear el estancamiento mortal.

No podemos seguir haciendo la vista gorda al estancamiento y seguir esperando el cambio de gobierno. Millones de refugiados ya han sido desplazados, y el coronavirus está afectando a la nación.
Es hora de que el presidente Maduro invite a todos los líderes de la oposición a su gobierno en un genuino acuerdo para compartir el poder, y que convoque elecciones anticipadas, libres y justas con observadores internacionales. Es una gran cuestión, pero si el presidente está dispuesto a hacer esto, la fortuna del país podría ser restaurada. Hay indicios de que el Gobierno de Maduro está dispuesto a trabajar con la Asamblea Nacional -liderada por la oposición- en el mejor interés del país.

El 1 de junio, el ministro de Salud, Carlos Alvarado, firmó un acuerdo con el asesor de salud de la Asamblea Nacional, Julio Castro, para coordinar los esfuerzos para obtener apoyo internacional para combatir al COVID-19. Esfuerzos conjuntos como este deben repetirse para que el sistema de salud del país se recupere y para que Venezuela obtenga soporte vital.

Con demasiada frecuencia, simplificamos una imagen compleja y aceptamos una narración cruda. La noción prevaleciente en Occidente de que el presidente Maduro debe ser derrocado parece estar fuera de lugar con el sentimiento en las calles de Caracas. Ni Maduro ni Guaidó son vistos favorablemente en el país.

Según la encuestadora nacional, Datanálisis, el índice de aprobación de Guaidó cayó del 60 por ciento en febrero pasado a poco más del 25 por ciento. Sin embargo, la administración de Maduro se ve reforzada por el hecho de que ganó la reelección en 2018 con el 68 por ciento de los votos, aunque con una baja participación y reclamos de irregularidades de la oposición.

Dado el estancamiento continuo, parece probable que su Partido Socialista tenga un buen desempeño en las elecciones de la Asamblea Nacional a fines de año, especialmente porque algunos partidos están indicando que lo boicotearán, continuando el estancamiento político.

La comunidad internacional se está dando cuenta de que Guaidó no es el salvador que esperaban. El portal The Economist observa que cuando "ya no lidere la legislatura, sus aliados extranjeros también tendrán que replantearse" y el sitio de noticias Axios informa que el presidente Donald Trump está dispuesto a considerar reunirse con Maduro. De hecho, el ex asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, John Bolton, representa al presidente Trump en todas sus memorias como creyendo que Maduro es fuerte y Guaidó débil. La marea está cambiando.

Asumiendo que un acuerdo de salud con la participación de la ONU (Organización de Naciones Unidas) comienza a funcionar, las audaces concesiones de Maduro para dar la bienvenida a otros a la mesa, junto con la voluntad de los líderes de la oposición para aprovechar esa oportunidad, podrían romper el estancamiento. Es una esperanza tenue, pero sin ella, las repercusiones serán fatales para las personas que han sufrido durante mucho tiempo en lo que debería ser uno de los países latinoamericanos más boyantes económicamente.

La pregunta es quién desafiará a Maduro y a los demás a venir a la mesa y resolver un acuerdo. Noruega sostuvo varias rondas de conversaciones, pero no ha logrado avances significativos.

Un líder audaz

Para lograr el éxito donde otros han fallado, se necesitaría un líder audaz, valiente y emprendedor, uno que esté dispuesto a estar fuera de sintonía con el cauteloso consenso occidental. Quizás, con la nueva perspectiva global de Gran Bretaña, estamos en una buena posición para mostrar liderazgo en este tema. Me gustaría ver que el Reino Unido organice una cumbre para romper el punto muerto y demostrar nuestra capacidad en el escenario internacional para solucionar este desastre.

Alternativamente, podríamos utilizar nuestro asiento permanente en la ONU para impulsar a esa institución a aprovechar esta oportunidad.

Independientemente de la ruta que se tome, tenemos la obligación moral de actuar y, para mí, el camino a seguir parece claro: un acuerdo para compartir el poder, seguido de elecciones presidenciales anticipadas, libres y justas. Hagamos que Maduro, Guaidó y los demás entren en diálogo y evitemos el colapso total de Venezuela.
 
Coronel Bob Stewart

(Daily Express)

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